Antropología Psicológica 7
Uso cultural comparativo de los tests psicológicos de cognición y personalidad.
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Anónimo Martes 3 de Junio del año 2008 / 17:52
 

Uso cultural comparativo de los tests psicológicos de cognición y personalidad.

Prevalece la noción de que el uso de tests psicológicos comparativos ha sido desacreditado sobre la bases de problemas demostrados y no resueltos de validación e interpretación. Me refiero a tests de personalidad, a menudo llamados tests "proyectivos", lo mismo que a tests de inteligencia y de habilidades cognitivas. Numerosos factores, incluyendo inconmensurabilidad cultural, efectos del observador y situacionales, se dice que impiden la plausibilidad de tales tests(2). La revisión crítica de tests de personalidad culturales comparativos, de Gardner Lindzey, aunque enteramente negativa, eleva tantas invalidaciones y dudas que a menudo se dice que fueron una invalidación definitiva de tales tests(3). Kaplan llama la atención sobre la gran variabilidad entre los conjuntos de tests de Roscharch cuando son comparados entre muchas culturas -algunas tan alejadas que dan lugar a muy poco material para el análisis y la interpretación; algunas, extraordinariamente ricos en materia de fantasía. El sugiere que los tests varían por que son construidos en forma muy diferente en diferentes culturas y que uno debe partir por descubrir qué significa el test para una población particular. Un rango de variación similar puede ser encontrado entre la población euroderivada y las construcciones de los sujetos no siempre pueden ser separados de focos tales como la ansiedad y la defensividad. (Kaplan 1961:302). En la psicología clínica misma, los tests de personalidad y diagnóstico aun son usados, pero no producen el interés o la confianza como lo hacía en los 50 o antes. Similarmente, el uso de tests cognitivos y de inteligencia en antropología y psicología han perdido reputación. Su validez dentro del rango de la variación interna en las culturas occidentales, ha sido atacado porque se dice que son viciados respecto de la etnicidad y el genero, y su aplicación en educación y empleo, por lo tanto, es discriminatorio.

Pero a pesar de esas formidables amenazas, algunos antropólogos psicológicos, incluyéndome, continuamos usando y desarrollando tales tests y, esperamos, métodos de interpretación y análisis más sofisticados. DeVos y Boyer recién han publicado su primer trabajo mayor en esta área que ha aparecido en décadas (de Vos y Boyer, 1989). Otros, como Suárez-Orosco, ofrecen defensas vigorosas y demostraciones de su uso, en su caso, del Test de Percepción Temática, para obtener materiales probablemente imposibles de obtener a través de evocaciones más directas (Suarez-Orosco, en prensa 1989). Por lo menos un estudio basado en el Test de Roscharch, aunque reflejando un horizonte más temprano, metodológica, estadística e interpretativamente no sofisticado, es recordado como un clásico, un hito y es ampliamente usado en los textos que ven poco valor en el uso de tales tests. Me refiero al libro de Anthony Wallace, Modal Personality of the Tuscarora Indians (1952b), el que a pesar de las faltas indicadas antes, trabajando sobre los aportes de Hallowell (1956) y Du Bois (1960), intentó aplicar una medida psicológica para determinar la variación real y la centralidad de una población. A través de su trabajo el valor y la posibilidad de implementar variables psicológicas empíricamente, en vez de inferirlas de las instituciones y los "sistemas proyectivos", se convirtió en una posibilidad adicional en la antropología psicológica. Sin testear un marco de evocaciones -lo que considero es una forma especializada de entrevista- se produce una clase completa de diseños de investigación, dejándonos en el método interpretativo, cuya validez es menos amena a la evaluación crítica de lo que han sido el uso de tests.

No puedo discutir ni desechar aquí, los temas específicos levantado por los críticos de los tests culturales comparativos. Es inútil y equivocado hablar de los tests como "culturalmente buenos", e ingenuo hacerlo simplemente porque algunos son mínimamente verbales; como arguye Arthur Jensen en favor de tests tales como el Ravenn Progressive Matrices Test (Test de matrices progresivas Raven) (1980:531). En lugar de ello pienso en el test como culturalmente sensible. Los resultado, descritos y completamente analizados, no simplemente tomados como un puntaje (tales como coeficiente intelectual o un conjunto de puntajes Roscharch) pueden proporcionar material, en pensamiento y fantasías, que de otra manera no estarían disponibles dentro de un marco de evocaciones que hacen los resultados, en alguna forma mas comparables dentro de la población, la que puede ser caracterizada entre poblaciones con sus propias normas y con menos exigencia. Uno no toma, como en el caso de uno de los muchos sistemas Roscharch, a los empleados del Spiegel Mail Order Comapany, para proveer un conjunto de normas universalmente aplicables, sino solo como representativos de sí mismos, como una muestra de una subcultura. Sin lo que ahora serian presunciones estúpidas, el análisis interno y externo y la comparación puede ser informativa. Algunos investigadores, como Cole y asociados, en su trabajo africano, continuaron buscando por más y más tests culturalmente familiares, para precaverse a lo que podía ser interpretado como una deficiencia cuando se usaban tests estándar. Por este método uno puede demostrar que la gente hace lo que hace, es decir, ellos pueden hacer las tareas familiares que su cultura requiere de ellos.

Argüiré que hay mucho que aprender dejando que la gente responda a situaciones de tests con los que ellos no están familiarizados y a los cuales su cultura no los prepara específicamente, mientras uno no mire detenidamente a lo que ellos hacen y los compare solo entre ellos mismos. Así, por ejemplo, un test de categorización de objetos y su recuerdo en la memoria, produce resultados más interesantes entre adultos iletrados que los que produce en las siguiente generaciones de niños con educación primaria y secundaria, que habían sido equipados con categorías y estrategias dadas (Schawrtz 1991). Los antropólogos que han usado tests proyectivos en otras culturas, tales como el notable test de las manchas de tinta de Roscharch, a menudo son atrapadospor éste, intrigados por la especificidad cultural del tipo y patrones de respuestas comparadas con otros grupos culturales. En 1953 cuando recién comencé a hacer tests en Manus, el test que administramos y, estoy seguro, que habría hecho cualquiera, tales como "dibuje una línea de papel en un pedazo de papel" o "Dígame diez palabras cualquiera", habría diferenciado a los marineros Manus de sus relaciones vecinas más cercanas, unos ecológicamente diferenciados horticultores (ver Edgerton 1971). En estudios posteriores, cuando estaba comprometido en una investigación etnográfica en las más de veinte grupos lingüísticos culturales de las Islas Almirantazgo, usé Tests de Screening como un simple índice de variación psicológica, para ser incluidas como otras variables estructurables como las relaciones de parentesco, lenguaje, ecotipo, etc. Si sabemos o no lo que las variaciones indican, hay una alta deseabilidad de que, los grupos que desean intensamente por perceptos totales integrados en el test de Roscharch, psicológica y significantemente diferentes de grupos que dan un lote de detalles pequeños no articulados y pocas respuestas completas. Más allá de tales demostraciones de diferencia, es nuestro problema el descubrir lo que esas diferencias significan psicológicamente y qué es lo que ellas reflejan o paralelan en diferencias y comportamientos culturales. Qué hayamos dejado de lado los tests psicológicos, es para mí, una indicación más de la pausa general de la "ciencia normal" en antropología. Con algunas excepciones importantes, al encontrar dificultades no volvemos hacia cualquier cosa que sea la última tendencia o un tópico "caliente", dejando de lado sin resolver y sin desarrollar a problemas y métodos potencialmente valiosos. No podemos esperar que encontremos a nuestros métodos hechos en la psicología. Nuestras necesidades son aún más demandantes que el uso clínico. El actual uso de las computadoras ofrece oportunidades para el análisis de patrones pre estadísticos de una amplia variedad de protocolos de tests. Mas bien, este sería el momento oportuno para reexaminar algunas de las cosas que hemos descartado a lo largo del camino.

Fuente: lapaginadelprofe.cl



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