Cognición y emoción
Vale la pena comenzar esta teorización haciendo claridad sobre algunos conceptos
Psicología Cognitiva
Anónimo Martes 14 de Agosto del año 2007 / 17:31

Cognición y emoción



1. Paradigmas Cognitivos

Vale la pena comenzar esta teorización haciendo claridad sobre algunos conceptos claves que contribuirán a la comprensión posterior de algunas ideas. Por una parte, es importante considerar el objeto de la psicología cognitiva; esta se dedica al estudio de los procesos mentales superiores, es decir, al funcionamiento de la mente y cómo a través de estos procesos interactuamos adecuadamente con el mundo, memorizamos, solucionamos problemas, discernimos sobre una situación, nos comunicamos y cómo reflexionamos sobre nuestros propios pensamientos –metacognición–. La psicología cognitiva es una de las más complejas ramas de la psicología y la que más se ha beneficiado de la experimentación.

Los procesos cognitivos esenciales tienen que ver con la percepción, la atención, la memoria –los dos anteriores, ya vistos en el curso de psicología general–, pensamiento –procesamiento racional– y el lenguaje. El propósito de esta guía, de acuerdo al avance del curso de psicología general, se centra en los procesos de pensamiento y la emoción como entidades diferenciables pero relacionadas estrechamente en el individuo.

El Enfoque Cognitivo Racionalista

Este enfoque dominó el abordaje psicológico durante las décadas centrales del siglo XX. La psicología académica estuvo dominada por los conductistas –a la cabeza de B. F. Skinner– quienes opinaban que era sólo la conducta manifiesta –observable objetivamente desde el exterior– la que podía estudiarse con rigor científico; dicha postura significó un freno drástico en el abordaje del comportamiento humano al relegar por completo la participación de las emociones en la conducta.

El advenimiento de la "revolución cognitiva" a finales de los años sesenta centró la investigación en la inteligencia y en la manera como la mente percibe, procesa y almacena la información. Las emociones siguieron relegadas y las visiones del procesamiento de la información como una serie lineal, fría y rigurosa, excluían "groseramente" la posibilidad de que las emociones y los sentimientos filtrasen subjetivamente nuestra visión del mundo.

La psicología cognitiva racionalista ha sido una de las que más ha insistido en la búsqueda de analogías entre el funcionamiento de las máquinas para el procesamiento de datoscomputadoras– y el cerebro humano. Esta perspectiva nuevamente pone de relieve la miopía intelectual del modelo que seguía analizando la mente desde afuera como si se tratase de un conjunto de "tarjetas" ordenas e interconectadas a un procesador "Intel Pentium" de fabricación biológica. Este tipo de análisis correlativo pondría de relieve la pregunta de quién fue primero, el huevo o la gallina.

Cabe señalar, no obstante, que la analogía mente/computadora es funcional, no física, y esta ha sido de gran utilidad en ramas como la IngenieríaElectrónica y la Ingeniería de Sistemas, particularmente en el diseño de sistemashombre–máquina –sistemas de información– en la teoría de las redes neuronales –imitación del funcionamiento del cerebro humano– que ha impulsado grandes avances en el campo de la Inteligencia Artificial y la robótica.

El Enfoque Cognitivo Posracionalista

Las limitaciones explicativas del modelo racionalista cuya intención de imponer un sesgo objetivo –racional– a la idea de realidad era en sí un principio contradictorio –cualquier realidad que se quiera imponer es en sí subjetiva–, dieron cabida a una nueva percepción del proceso cognitivo como una circunstancia correlativa entre las emociones y el pensamiento racional. "Las emociones enriquecen; un modelo mental que las excluya queda empobrecido" (Goleman, 1995)

El posracionalismo comienza a tomar forma como producto de las críticas del psiquiatra italiano Vittorio Guidano a los limitados abordajes terapéuticos del enfoque racionalista clásico. Para Guidano, tanto la psicología como la psiquiatría se habían convertido en un cúmulo de teorías explicativas al amparo de un enfoque pragmático, racionalista y objetivista, que se alejan por sí mismas de la explicación más profunda que debían proveer: la experiencia concreta e integral del ser humano.

Guidano centra su crítica en el hecho de que el objeto de la psicología, si es que existe una realidad objetiva para todos los seres humanos, es entonces estudiar cómo nos adaptamos a esa realidad y la representamos mentalmente de la manera más fielmente posible. Guidano asume que dicha perspectiva de las cosas sólo admita análisis externos, es decir, estudios de los factores ambientales con los que se relaciona el individuo. "Desgraciadamente, esta respuesta que proporcionan la mayoría de los psicólogos, no constituye una explicación que haga inteligible el cómo y el porqué de un determinado fenómeno psicológico que exhibe ciertas propiedades, y que descriptivamente, un observador puede distinguir" (Weimer, 1982).

Posracionalismo y Experiencia Humana. Para empezar cabe hacer dos consideraciones con respecto a la experiencia humana: por una lado el conocimiento y la experiencia en el hombre es una parte de su existencia, es decir, nuestra manera de conocer y aprehender las características del mundo es una cualidad intrínseca a nosotros mismos como individuos y especie y que como tal, no se la puede desligar de su carácter emocional; por otra parte, el acto de conocer y en especial, la experiencia en el hombre –y en las demás especies animales– es un hecho particular derivado de la evolución y la historia "animal" de sí mismo.

La experiencia humana es una circunstancia histórica, es decir, se "vive" el mundo desde el contexto y la visión misma que se tenga de ese contexto –temporal y particular–. La experiencia es en sí un proceso que contribuye a la autoorganización del individuo y como tal se debe concebir como un flujo que guarda una unicidad básica.

Desde una visión sistémica, la experiencia humana es un proceso circular, un proceso dialéctico, un proceso retroalimentado en el que la experiencia se siente, se explica y luego esa explicación genera una nueva experiencia que explicará otra nueva sensación y así sucesivamente, como un flujo creciente hacia un orden explicativo cada vez más complejo –de ahí que se diga que la experiencia es un hecho evolutivo–.

Esta última concreción conduce a una conclusión: la experiencia humana es un evento posracional, es decir, no sólo emocional, ni sólo racional, es algo que va más allá de la razón misma y de la correspondencia entre entendimiento y emoción. Esto confirmaría una estructura sistémica de la mente en la que estos dos ingredientes por separado no explicarían el todo –sinergia– de la experiencia, pero en el que dicha experiencia es un todo mayor que la simple suma de sus partes –este es un comentario personal–.



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