Viktor Frankl - Tercera Escuela Vienesa de Psicología: Logoterapia
Logos en griego: sentido a la existencia humana
Historia de la PsicologíaEspaña
TOM Sábado 15 de Agosto del año 2009 / 23:36

Teoría Psicológica: Humanismo

Biografía:

Viktor Frankl nació en Viena en una familia de origen judío. La ciudad era entonces, una de las capitales majestuosas de Europa y el asiento principal del Imperio Austro-Húngaro; una vasta unión de grupos nacionalistas, que no tenían un lenguaje común. La visión del esplendor de la ciudad a principios del S. XX, impedía imaginar que el poder de la monarquía y la unidad del Imperio, se resquebrajaba por mometos. Junto a sus hermanos Walter y Stella, Viktor asistió a la escuela primaria de Volksschule, muy cerca de su casa en Czerninplatz. Era un niño más bien frágil que se interesaba más por reflexionar sobre las ideas que por jugar, un comportamiento que cobró fuerza durante su formación universitaria. Allí se implicó en organizaciones juveniles socialistas, actividad que compaginó con un interés inusitado por las humanidades y en especial, la psicología. No en vano, su padre era persona de sólidos principios y alto nivel intelectual, pues había trabajado muy duro para ascender desde escenógrafo parlamentario al cargo de Ministro de Asuntos Sociales. En éste entorno familiar de promoción cultural, estudió Medicina en la Universidad de Viena, especializándose en Neurología y Psiquiatría. Desde 1933 hasta 1937, trabajó en el Hospital General de Viena, dedicado al tratamiento de mujeres con intentos de suicidio y posteriormente, ejerció por cuenta ajena durante tres años en la psiquiatría privada. A principios de los años 40, su progresión laboral se consolidaba a través de su colaboración como Jefe del Departamento de Neurología del Hospital Rothschild, único sanatorio vienés en el que eran admitidos profesionales judíos durante los primeros años del Nazismo. En aquellos primeros años de contienda, Viktor trató de obtener un visado para trasladarse a los Estados Unidos, pero no obtuvo respuesta hasta el año de 1941. Su compleja situación le abocó a enfrentarse de lleno a una drástica decisión, que sólo él podía dilucidar. Por un lado, le esperaba un futuro pacífico y desahogado en América donde podría ejercer su profesión; del otro, estaba obligado a afrontar una tétrica realidad determinada por su angustiante presente: Austria había sido anexada a la Alemania nazi.

Sus numerosos pacientes de la clínica y miles de compatriotas, estaban experimentando el holocausto de la guerra y la exterminación sistemática, a la vez que sus padres estaban ya ancianos. Su hermano mayor Walter, había sido detenido con su cuñada Elsa y enviados a Auschwitz; su hermana menor Stella había aceptado emigrar a México para posteriormente radicar en Australia, donde murió en 1996. El Dr. Frankl narra así aquellos dramáticos momentos: "...era libre para marcharme, desarrollar y defender mi teoría. Mis padres estaban contentísimos y compartían conmigo la alegría de verme a salvo en el extranjero, sin embargo, no me decidí a usar el deseado pasaporte, pues sabía que al poco tiempo de marcharme mis ancianos padres serían deportados a cualquier campo de concentración. La duda me corroía". En diciembre de 1941 contrajo matrimonio con Tilly Grosser, pero la felicidad fué breve ya que algunos meses después, los nazis obligaron a Tilly a abortar a su primer hijo. Su convivencia marital se truncó de forma definitiva en otoño de 1942, cuando fué deportado junto a sus padres y esposa al campo de concentración de Theresienstadt. En 1944 su trasladado a Auschwitz y posteriormente a Kaufering y Türkheim (campos de concentración dependientes de Daschau), implicó asumir la separación definitiva de sus seres más queridos. Un año más tarde, el 27 de abril de 1945, fué liberado por el ejército norteamericano. Había conseguido sobrevivr al Holocausto pero en el intervalo, la guerra le había arrebatado definitivamente a sus padres y esposa, que fallecieron en los campos de exterminio donde él consiguió a duras penas salir indemne.

Contra todo pronóstico, Frankl supo sobreponerse con entereza a tan duras experiencias y regresar a Viena el mismo año de su liberación. Transcribió sus reflexiones en un libro que dió la vuelta al mundo "El hombre en busca de sentido"(En Alemán "Ein Psychologe erlebt das Konzentrationslager", traducido al inglés como "From Death-Camp to Existentialism" en 1959 y "Man´s Search for Meaning" en 1962). De hecho, el manuscrito lo redactó en el campo de concentración, pero se perdió y tuvo que reproducirlo íntegro al volver a Viena. En ésta obra, Frankl describió de forma autobiográfica, la vida de un prisionero en un campo de concentración desde su perspectiva como psiquiátra. En ella, narraba las dramáticas deprivaciones a las que fué sometido, revelando que incluso en las condiciones más extremas de deshumanización y sufrimiento, cuaquier hombre puede encontrar una razón para vivir si se lo propone con ahínco. En aquél campo de concentración, se vió expuesto a experimentar en sus propias carnes lo que implica asumir una "existencia desnuda", dominada por circustancias ajenas inmodificables, en las que se carece prácticamente de todo. Sometido a observar inerme como se derrumbaba brutalmente su entorno circundante, expuesto al hambre, el frío y las brutalidades de los oficiales nazis, se enfrentó al precipicio de la muerte en varias ocasiones. Acompañado por la devastación, la carencia y la soledad, se marcó como objetivo ayudar a otras personas para alcanzar un temple esperanzador que les permitirá trascender a sus dificultades cotidianas con dignidad, a través de la búsqueda de un sentido para sus vidas. Reconoció que al encontrar una verdad conveniente y orientadora, el hombre no sólo puede recuperar un sentido para su propia vida, sino que puede ser capaz de descubrir qué es lo que ésta espera de él. Su profunda dimensión espiritual de la existencia, le protegió de la desesperación y el desaliento, impulsándole para sentar las bases del desarrollo del existencialismo y la logoterapia. Su inestimable energía interior, le sirvió para remontarse desde el nihilismo y formular la que fué considerada "Tercera Escuela Vienesa de Psicología", que tras el Psicoanálisis de Freud y la Psicología Individual de Adler, obtuvo un enorme impacto a nivel teórico. Frankl había mantenido una relación epistolar con Freud desde muy jóven, pero finalmente abandonó ésta perspectiva para orientarse hacia la Psicología individual de Adler. En el curso de su carrera profesional e intensamente condicionado por las atrocidades de la guerra, se apartó finalmente de éste último junto a Schwarz y Allers, por diferencias doctrinales obvias y como consecuencia de un enriquecimiento personal alternativo.

El 18 de julio de 1947, Frankl se casó de segundas nupcias con Elly (Eleonore Schwindt), una enfermera que trabajaba en la Policlínica con la que tuvo una hija llama Gabriella. Vivió con ella durante más de 50 años, siendo un apoyo indiscutible en su labor, pues transcribía todas las grabaciones de su esposo. En éstos primeros años de la posguerra (1955) , Viktor se incorporó al cargo de profesor de la Universidad de Viena y dirigió la Policlínica Neurológica de esta ciudad hasta 1971. A partir de 1961, participaba como profesor en los Estados Unidos en la Universidad de Harvard y Stanford, mientras regía otros cargos significativos en las univeridades de Dallas, Pittsburg y San Diego. Fué distinguido con el prestigioso premio Oskar Pfister de la Sociedad Americana de Psiquiatría, siendo reconocido tambien en otros tantos países europeos. Su bagaje final, fue vida longeva y prolífica a pesar de las dramáticas experiencias a las que tuvo que enfrentarse en el ecuador de su vida. Enseñó en la Universidad de Viena hasta los 85 años de edad de forma regular, manteniendose en forma como escalador de montañas e incluso obteniendo la licencia de piloto de aviación a la insólita edad de 67 años. En global, publicó más de 30 libros sobre análisis existencial y logoterapia, que fueron traducidos a más de 25 idiomas. Impartió cursos, conferencias y recibió 29 doctorados Honoris Causa por distintas universidades repartidas por todo el planeta. El 2 de septiembre de 1997, Frankl murió de un fallo cardiaco a la avanzada edad de 92 años, abandonando a su segunda esposa, Eleonore y su hija, la Doctora Gabriele Frankl-Vesely. Su indudable fuerza personal y el influjo de su sólido pensamiento, se reforzaron tras sobrevivir al holocausto nazi y la muerte de sus familiares más directos durante la Segunda Guerra Mundial. Sus ideas, constituyen un precioso legado que aún permanece presente entre todos nosotros.


Sus principales obras fueron :

    * Psicoterapia y existencialismo: escritos selectos sobre logoterapia, Herder, ISBN 8425421675
    * La presencia ignorada de Dios: logoterapia y demás conceptos, Herder, ISBN 8425406641
    * Ante el vacío existencial: hacia una humanización de la psicoterapia, Herder, ISBN 978-84-254-1090-1
    * En el principio era el sentido: reflexiones en torno al ser humano, Paidós Ibérica, ISBN 978-84-493-0998-4
    * El hombre doliente: fundamentos antropológicos de la psicoterapia, Herder, ISBN 978-84-254-1540-1
    * El hombre en busca del sentido último: el análisis existencial y la conciencia espiritual del ser humano, Paidós Ibérica, ISBN 978-84-493-0704-1
    * La idea psicológica del hombre, Rialp, ISBN 978-84-321-3263-6
    * Logoterapia y análisis existencial, Herder, ISBN 978-84-254-1711-5
    * La psicoterapia al alcance de todos: conferencias radiofónicas sobre terapéutica psíquica, Herder, ISBN 978-84-254-1291-2
    * Psicoterapia y humanismo. ¿Tiene un sentido la vida?, Fondo de Cultura Económica de España, ISBN 978-84-375-0229-8
    * Teoría y terapia de las neurosis, Gredos, ISBN 978-84-249-2401-0
    * La voluntad de sentido: conferencias escogidas sobre logoterapia, Herder, ISBN 978-84-254-1610-1
    * Frankl, Viktor Emil; Lapide, Pinchas: Búsqueda de Dios y sentido de la vida: diálogo entre un teólogo y un psicólogo, Herder, ISBN 978-84-254-2404-5


Aportación de Frankl a la psiquiatría:

La mayor parte de la teoría de Víctor Frankl fué fundamentada por el autor, a partir de las terribles experiencias a que fué sometido en los campos de concentración nazis. Contrastó cómo la motivación para la supervivencia, dependía en gran medida de las razones que afianzaban a las personas a la vida, retomando el planteamiento filosófico de Friederich Nietszche: "Aquellos que tienen un por qué para vivir, pese a la adversidad, resistirán”. Percibió, que las personas que tenían esperanzas de reunirse con seres queridos, aquellos que poseían proyectos que sentían como una necesidad inconclusa y los que profesaban una gran fe, parecían tener mejores oportunidades que los que habían perdido toda esperanza. A partir de éstas observaciones Frankl alcanzó tres conclusiones principales:

1.- Existen neurosis en que el conflicto no es instintivo sino espiritual
2.- La propuesta de una teoría de valores
3.- La existencia de un vacío existencial especialmente en la juventud actual.

En uno de sus libros fundamentales, que tituló "Psicoanalisis y Existencialismo", Frankl expresa su idea de que no todas las neurosis corresponden a un conflicto instintivo, sino que un elevado porcentaje de las mismas se debe a un conflicto existencial. Descubre que además de la pulsión hacia el placer teorizada por Freud y la voluntad del poder señalada por Adler, existe una tercera pulsión básica que denomina “voluntad de sentido”. La incapacidad para desarrollar adecuadamente la voluntad, de dar un sentido a la propia vida, es lo que da lugar a las "Neurosis existenciales" (von Gebsattel) que Frankl prefiere denominar "Nooneurosis" o "Neurosis noogénicas" ( derivado del vocablo griego "noös", mente o espítiru). Éstas neurosis, surgirían secundariamente a un conflicto espiritual, por lo que junto a la psicodinamia habría entonces que considerar la noodinamia, entendiendo que la terapéutica más adecuada para la misma sería la Logoterapia. La logoterapia se configuraría así, como una terapéutica orientada hacia lo espiritual, con la finalidad de que el enfermo pudiera desarrollar a partir de la misma, una vida más plena de sentido.

Paralelamente, Frankl elabora una tesis sobre los valores, asumiendo que apreciar la propia vida es una obligación ineludible. En éste proceso de dar sentido a la propia existencia, entiende necesario alcanzar la capacidad para establecerla dentro del ámbito de éstos "valores fundamentales". Frankl, señala tres valores principales en torno a los cuales, la vida cobra sentido:

1) Los valores experienciales: Aquellas experiencias a través de las cuáles vivenciamos algo o alguien que valoramos. Aquí se incluyen las experiencias pico de Maslow, las experiencias estéticas ( escuchar música, ver una obra de arte,...) y la sensación de pertenencia a las maravillas naturales. Sin embargo, todas ellas son especialmente importantes sobretodo si permiten experimentar el valor de otra persona, generalmente a través del amor. A través del amor hacia un alter ego, se puede inducir a la persona amada a desarrollar un sentido y encontrar tambien de forma indirecta, nuestro propio sentido.

2) Los valores de creación: Frankl los describe como “llevar a cabo un acto”. Los valores de creación se plasman en la materialización de los propios proyectos y sobretodo, en el compromiso con el proyecto de la propia vida. Éstos valores incluyen, la creatividad en el arte, música, escritura, invención y diversas actividades intelectuales; pero tambien otras dimensiones menos conocidas como la generatividad, entendida por Erik Erikson como "el cuidado de las generaciones futuras".

3) Los valores de actitud: Los valores de actitud son virtudes como la compasión, la valentía, el altruismo, el sentido del humor, etc. Son principios que siempre pueden ser realizados incluso en los momentos de mayor limitación, como por ejemplo, durante una enfermedad grave, un cautiverio o ante una agresión. El valor de actitud es algo intrínseco para algunas personas, pero también puede obtenerse a través del sufrimiento.

No obstante, Frankl entiende que todos éstos valores actitudinales, experienciales o creativos, son meras manifestaciones superficiales de algo mucho más fundamental, más profundo, designado por él como "el suprasentido". "El suprasentido " pone al descubierto, la vertiente más espiritual o religiosa de Frankl; se sostiene desde el dogma de la existencia de un sentido último en la vida, que no depende ni de uno ni de los otros, de los propios proyectos, ni siquiera de nuestra propia dignidad. Es una clara referencia a Dios y al sentido espiritual de la vida.


Otra aportación fundamental de Frankl, se refiere a la percepción de que en la existencia del ser humano en el mundo actual, impera una cierta sensación de vacío global que él llama “sentimiento de una falta de sentido” (Sinnlosichkeitsgefühl). Éste fenómeno, resulta particularmente evidente en los sectores más juveniles de nuestra sociedad y de hecho, representa la causa última de ciertas conductas autodestructivas como la drogadicción o el suicidio. Él entiende que ello se debe en gran medida a una predisposición socio-cultural actual, como consecuencia de que el hombre moderno ha renunciado a gran parte de su tradición, quedando expuesto a una profunda crisis de valores. El resultado, es un hombre desconcertado que no sabe qué hacer con su propia existencia, repleto de vacío existencial cuya principal problemática recircula en torno al "aburrimiento". En cierto modo, éste vacío existencial actúa como un agujero negro que todo lo devora, pues muchas personas pretenden rellenarlo con “cosas” que producen satisfacción inmediata (la comida, el sexo, las drogas, el trabajo...), que lejos de compensar al individuo ofreciéndole un sentido a su vida, acentúan su desequilibrio y desconcierto. Para explicarlo con sencillez, Frankl expone con gran sagacidad la paradoja del hombre de hoy; un hombre que nunca tiene tiempo para nada y que cuando obtiene un respiro para desarrollar lo que realmente desea, se abandona al ostracismo y la inactividad para ocupar su día de descanso "en no hacer nada". Sobran los ejemplos en éste sentido; la gente entra en barrena cuando se jubila, los estudiantes se emborrachan cada fin de semana, los adultos se instalan pasivos ante el televisor... actitudes todas ellas, que están conformadas bajo un denominador común que él denomina "Neurosis del domingo". Al igual que Erich Fromm, Frankl señala que los animales tienen un instinto que les guía y que en cierto modo, es equiparable en el hombre al efecto que ejerce la tradición sobre las nuevas generaciones. Sin embargo, en el hombre moderno, las tradiciones sociales han sido suplantadas por múltiples planteamientos y vertientes que hacen más difícil la adquisición del "suprasentido". En resumidas cuentas, la postura existencialista de Frankl contrasta frontalmente con el existencialismo negativista de Jean Paul Sartre. Éste último, en linea con otros existencialistas ateos, sugiere que la vida en su fin carece de sentido y el esfuerzo del hombre actual reside en afrontar éste sinsentido con coraje. Sartre plantea soportar ésta falta de sentido como un reto, un deber estoico; por contra, Frankl se reafirma en que lo que realmente necesitamos, es aprender a soportar nuestra inhabilidad para comprender en su totalidad el gran sentido último. “Logos es más profundo que la lógica”, decía, y "es hacia la fe adonde debemos inclinarnos". Porque para Frankl, el ser humano es libre y posee la capacidad de elegir... "El ser humano se halla sometido a ciertas condiciones biológicas, psicológicas y sociales, pero dependerá de cada persona, el dejarse determinar por las circunstancias o enfrentarse a ellas".

Además de éstas orientaciones fundamentales de contenido más explícitamente humanista o existencialista, Victor Frankl ha aportado una serie de novedades clínicas extrarodinariamente interesantes que se resumen en su concepto de la ansiedad anticipatoria ( anticiparse de forma excesivamente pesimista ante algo que no ha ocurrido aún), la hiperintención (el esfuerzo excesivo en una dirección, que previene de por sí, del éxito en una actividad) y la hiperreflexión (pensar en exceso sobre un tema en concreto sin ejercer acciones en la realidad que contrarresten el malestar). Todas éstas actitudes, que surgen ante la expectativa de un peligro potencial, son por sí mismas capaces de decantar el pensamiento hacia el fracaso, simplemente porque su concurrencia está fuertemente ligada a creencias o actitudes erróneas que ejercen un impacto negativo en la toma de decisiones. Otros fenómenos menos comúnes, como la intención paradójica (desear precisamente aquello de lo que tenemos miedo) o la dereflexión (muchos problemas tienen su raíz en un énfasis excesivo sobre la reconcentración en el epicentro del problema), también son mecanismos de afrontamiento erróneos que han de ser confrontados durante la terapia. Pero de todas formas, y por más interés que todas éstas técnicas hayan suscitado, Frankl insiste en que al final, los problemas de la mayoría de las personas que solicitan tratamiento son realmente secundarias a su necesidad de encontrar un sentido, un significado en el que proyectar la propia existencia. Por lo tanto y aunque estas técnicas constituyen una buena forma de dar comienzo a la terapia, no deben ser entendidas bajo ninguna circunstancia como la principal meta a lograr.


Frases célebres de éste autor:

"La última de las libertades humanas es la elección de la actitud personal que se debe adoptar frente al destino, para decidir el propio camino” 

Para Frankl el ser humano es libre, posee la capacidad de elegir... "El ser humano se halla sometido a ciertas condiciones biológicas, psicológicas y sociales, pero dependerá de cada persona, el dejarse determinar por las circunstancias o enfrentarse a ellas".

“Logos es más profundo que la lógica".

"Lo que en verdad necesitamos es un cambio radical en nuestra actitud hacia la vida. Tenemos que aprender por nosotros mismos y, después enseñar a los desesperados, que en realidad no importa lo que esperamos de la vida, sino, qué espera la vida de nosotros".

"...hay dos razas de hombres en el mundo y nada más que dos: la raza de los hombres decentes y la de los indecentes. Ambas se encuentran en todas partes y en todas las capas sociales. Ningún grupo se compone sólo de hombres decentes o de indecentes, así sin más ni más. En este sentido ningún grupo es de raza pura y, por ello, a veces se podía encontrar entre los guardias a alguna persona decente".

"Al hombre se le puede arrebatar todo, salvo una cosa: la última de las libertades humanas la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias para decidir su propio camino". Viktor Frankl

"Lo que me brinda la mayor felicidad es haber finalizado una publicación; despachar un manuscrito; haber escalado en las montañas una hermosa pared; y pasar la noche en una agradable habitación en el refugio con una persona querida".

"Nuestra generación es realista, pues hemos llegado a saber lo que realmente es el hombre. Después de todo, el hombre es ese ser que ha inventado las cámaras de gas de Auschwitz, pero también es el ser que ha entrado en esas cámaras con la cabeza erguida y el Padre Nuestro o el Shema Yisrael en sus labios".


TOM
http://www.psiquiatriaypsicologia.com/biografias-y-citas/humanismo/2514-viktor-frankl-qel-hombre-en-busca-de-un-sentidoq.html

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  1. Fabiola gonzale » Fabiolahhconsultores.com9:11 Horas, 10/1/2012


    Me encanaría participar y enterarme de la información que ocupa a el foro Es verdaderamente enriquecedora para mi practica profesional esta teoría va de la manoncon lo que quiero transmitir


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