La hiperactividad II
Anónimo Lunes 8 de Octubre del año 2007 / 23:48

La hiperactividad - Tratamiento

El tratamiento de la hiperactividad tiene como principal finalidad conseguir la adaptación del niño en la sociedad, así como el desarrollo psicológico. Se lleva a cabo sobre todo a través de la administración de medicamentos, especialmente estimulantes, y la aplicación de una terapia conductual y cognitiva. Los estimulantes, que conforman la gran mayoría del tratamiento farmacológico, consiguen frenar el nivel de actividad motora, así como hacer que aumente la atención. La gran mayoría de los niños, entre un 60% y un 90%, que se acogen al tratamiento mediante estimulantes mejoran, especialmente, los aspectos que hacen referencia a la atención e impulsividad. De cualquier forma, siempre debe ser un médico el que indique el tipo de medicamentos o estimulantes a administrar, ya que lo hará en relación a múltiples factores como el tiempo que tarda el niño en reaccionar o la cantidad de efectos secundarios que implican. Además, el médico debe determinar la conveniencia de tomar fármacos, ya que éstos no son aconsejables durante la adolescencia porque pueden crear adicción, por lo que el periodo más idóneo es el que va desde los seis a los doce años.

Por su parte, el tratamiento conductual cognitivo consiste en conseguir que el niño sea consciente de su ambiente y logre manejarlo. Para ello se emplean una serie de métodos denominados operantes que tienden a hacer que el niño sea capaz de controlar las conductas alteradas, entendiéndo que éstas están relacionadas con fenómenos existentes en el ambiente. Así, mediante el control de los factores ambientales se puede llegar a reducir el comportamiento alterado. Este tratamiento se lleva a cabo en el entorno natural del paciente, es decir, en el hogar, en el colegio, etc., motivo por el cual es necesaria la colaboración de las personas que le rodean, como los padres y los profesores, que son quienes proporcionarán recompensas al niño cuando mejore en sus tareas y en el control de su comportamiento.

Por otro lado, se emplean una serie de técnicas denominadas cognitivas, que parten de la base de que este tipo de niños tienen una serie de deficiencias en las habilidades cognitivas que han de desarrollar para efectuar ciertas tareas, como las escolares. El objetivo de estas técnicas es que el niño aprenda a pensar lógicamente para realizar sus actos. Este tipo de tratamiento no ha conseguido solucionar los problemas de los comportamientos antisociales ni consigue que la mejoría perdure demasiado en el tiempo. Sin embargo, la suma entre estos métodos y los fármacos consituye la forma más acepatada para combatir algunos aspectos de la hiperactividad y para hacer más fácil la vida social del niño.

Finalmente, hay quien también recomienda como tratamiento complementario el que consiste en enseñar al hiperactivo a realizar ejercicios físicos cuya finalidad es fomentar el desarrollo muscular y la relajación, así como el control corporal. Mediante éste, el niño tendrá mayor capacidad para adaptarse a las tareas cotidianas, entre ellas las que se le plantean en el colegio.

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